Opinión o-DOOGIE-HOWSER

Publicado en Miércoles 26 junio, 2013 | por Ale Vergara

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The rise and fall del niño genio

Un par de amigos y yo hemos encontrado un morboso entretenimiento en seguir los encabezados que hablan sobre el niño genio michoacano. The rise and fall del niño genio, lo llamamos. Y es que pareciera que, encabezado tras encabezado, el pobre chiquillo va cayendo más y más en desgracia. “Niño genio michoacano irá a Harvard”, “Niño genio michoacano todavía no es aceptado en Harvard”, “Harvard no sabe de la existencia del niño genio michoacano”, “Niño genio michoacano sufrió bullying”, a este paso, bromeamos, no tardará en salir el encabezado que diga “Niño michoacano saca diez en examen de geografía, compañerito le da un zape”.

Siempre me ha parecido ridícula toda la atención mediática que reciben estos “niños genio”; todas las opiniones y polémicas que desatan; cómo todo mundo, de inmediato, trata de adjudicárselo: “de Michoacán”, es muy importante hacer énfasis en el lugar del que proviene, no hay que dejar de mencionarlo nunca: México también produce niños genio, qué alivio. Ahí está ese chamaco en el que podemos depositar ese orgullo chauvinista que nos inculcaron en la primaria y que ya no podemos poner en otro lado.

De pronto, el anónimo niño genio (porque su nombre no aparece en ningún encabezado, su nombre es Niño Genio de Michoacán),  vuelto un fenómeno mediático, se encuentra en boca de todos. Todos se sienten sus tutores, todos saben qué es lo conveniente para él. No sé, me parece que es demasiado ruido. Sí, tiene un CI elevado, sí, va adelantadísimo en sus estudios, ¿y qué más da?, ¿realmente hace alguna diferencia que para los dieciséis tenga un título universitario de la institución que sea? Es decir, ¿sirve para algo además de generar asombro, curiosidad? Pase, pase, vea al niño que ha podido memorizar una cantidad sorprendente de datos, pase, pase, mire cómo puede hacer cálculos complejos sin utilizar una calculadora. En este, como en muchos de los casos de “niños genios” creo que la palabra clave, lo que llama la atención, más que lo de “genios” es aquello de ser “niños”.

Al tratarse de niños resulta muy fácil volverlos una alegoría del futuro. En ellos depositamos nuestras esperanzas: este muchacho va a resolver nuestros problemas, este niño, del que súbitamente todos se sienten padres, nos va a sacar de pobres. La realidad es muy diferente. Recuerdo que, mientras yo estudiaba la licenciatura, estuvo de paso por mi universidad algún niño genio (cuyo nombre no pongo porque cuando lo he visto escrito siempre va acompañado de un signo de registrado, como el que aparece a un lado de los nombres de los refrescos y no quiero incurrir en algún delito): ¡oh, el futuro!, ¡oh, qué gran orgullo!, ¡qué alivio, se han terminado todos nuestros pesares! Actualmente, el ahora jovencito genio (que terminó la carrera en otra universidad que, seguramente, le hizo una mejor oferta), dirige un centro para diagnosticar a otros niños genios y se jacta de ser el psicólogo más joven del mundo. No sé, llámenme anticuada, pero prefiero un profesional con experiencia y un CI convencional que un Doogie Howser.

Lo que muchas veces se pasa por alto cuando se habla de estos niños superdotados es que hay otros tipos de inteligencia dados por la experiencia y por la interacción social, por ejemplo. También pareciera que, cegada por lo asombroso que parece un niño con números altos en el CI, la gente se olvidara, justamente, de que es un niño. Basta escuchar sus declaraciones (ojo: en rueda de prensa, es decir, con previa convocatoria a los medios) para darse cuenta que Niño Genio no tiene mucha idea de qué es lo que quiere hacer con su vida: “Quiero estudiar física cuántica para inventar un invento que ya tengo una idea de ese invento, que parta desde Michoacán hasta toda la República”. Menos mal que no lo llaman Niño Elocuente, pero esa imprecisión, ese aniñado y naif plan de vida no debe reprochársele, es perfectamente normal porque, ¡sorpresa!, con su CI grandote y todo, es un niño que quiere ser físico cuántico como otros quisieron ser bomberos.

Hay algo en todo esto, en la cobertura mediática, en los encabezados que no por ir mermando en su optimismo dejan de mencionar la genialidad del niño, que me parece cruel. Poner, de pronto, tantos ojos, tantas expectativas, tantas cámaras sobre la cara lampareada por los flashes de un niño de once años no suena a un ambiente ideal para que éste desarrolle, por ejemplo, sus aptitudes sociales. Me resulta inevitable pensar en él como un espectáculo, como un fenómeno de circo que, aunque cada vez caiga más y más en desgracia, congrega a un montón de curiosos que lo miran y esperan, con toda su fe en la “genialidad” (lo que sea que esto signifique) que este sí sea el que nos cumpla el milagro.

 
 

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Acerca del Autor

Soy licenciada en Literatura y maestra en Teoría y Crítica literaria, también soy insomne. Nunca estoy hablando en serio; ni siquiera cuando hablo en serio. Me gusta mucho hacerle a la edición, pero me gusta más andarle haciendo al cuento.



17 Comentarios en The rise and fall del niño genio

  1. Úrsula Oberg says:

    muy bueno, Ale. Chapó!

  2. Ale Zepeda says:

    Ya se! Yo pensé algo similar, cuando vi toda la producción que maneja al chavito, de flo.je.ra. Buen artículo ;)

  3. Nino Valenti says:

    Te amo Ale. Qué buena nota. De niño también me hicieron unos de esos fastidiosos test de CI en la escuela y supongo que lo hice tan bien que luego aparecí en una pequeña nota de un diario de mi pequeña ciudad, en Perú, apodado en modo muy inexacto como “niño genio”. Aunque yo considero que hasta hoy, que tengo 23 años, he seguido manteniendo un buen razonamiento lógico y una buena memoria, me considero torpe, lento, tímido, salgo reprobado constantemente y soy muy holgazán, además de estar siempre “en la luna”. Imagino que en algo fallan esos test. Hoy estudio Lenguaje y Literatura en la Universidad, Creo que es lo único en lo que soy bueno y es lo que en verdad me gusta. Saludos a ti.

  4. Muy bien escrito. Este tema resurge con alguna frecuencia. Hace unos años se hizo mucha publicidad alrededor del caso de Andrew Almazán (llamado por la prensa “Jimmy Neutrón”) un niño que quería estudiar Medicina en la UDLAP y le dieron una beca y hasta se le asignó a una casa a su familia dentro del Campus. El caso terminó mal, con el cambio de rector ocurrido en 2007 y este personaje desapareción de la escena. ¿Qué habrá sido de Jimmy Neutrón?

  5. Raúl says:

    Aquí una liga sobre lo que pasó con Jimmy Neutrón: http://www.cedat.com.mx/Andrew.html

  6. Quedó excelente Ale, nomás una imprecisión ¿Realmente hoy por hoy cuántos niños quieren ser bomberos?

  7. Marcela Vergara Aldrete says:

    Muchas felicidades, me gustó mucho el artículo, es serio, divertido y tiene un toque de humor negro que me encanta

  8. Niño genio idiota. Lo único genial aquí es tu artículo, Ale.

  9. Manuel Rios says:

    Estoy de acuerdo en que la noticia del niño michoacano fue manejada de manera irresponsable, pues los medios de comunicación aseguraron que ingresaría a Harvard University sin corroborar la información. Pero seamos justos en este tema y no juzguemos a todos por igual porque en el caso de Andrew Almazán es un hecho que cuenta con el título de Maestría en Educación del Tec de Monterrey, que concluyó dos Licenciaturas y habla 5 idiomas. Además, es el director del Departamento de Psicología del Centro de Atención al Talento (CEDAT), donde se identifica y atiende a niños sobredotados, realiza investigaciones de sobrecapacidad intelectual y, por si fuera poco, es candidato al grado de Doctorado en Innovación Educativa, por la Escuela de Graduados en Educación del ITESM, delegado representante de México por el World Council of Gifted and Talented Children (WCGTC) y presidente actual de la Federación Mexicana de Sobredotación Intelectual (FEMESI). Les dejo este link para que comprueben lo que digo http://www.youtube.com/watch?v=rt7JU0WC_6U

    • Susana Castillo says:

      Coincido mucho con este artículo, y respondiendo a tu comentario Manuel te comento que tuve la oportunidad de vivir y ver de cerca todo lo que realizan en ese Centro de Atención al Talento, Andrew es un joven el cual no socializa con los niños, todo el tiempo se la pasa en su mundo aprendiendo e investigando, lo cual admiro, pero para ser un gran psicólogo o un gran doctor no basta con saber cientos de libros y toda la teoría, se necesita mucho de la práctica. Estas dos carreras van de la mano con la práctica y con el contacto con las personas, como puede ser un gran psicólogo si no convive y de hecho no se relaciona con gente de su edad, se la pasa todo el tiempo con sus padres y hermanos. Andrew no da clases a los niños que se encuentran en este centro psicológico, además de que no cuentan con el personal profesional para atender a los niños, no pretendo difamar a este centro solamente digo la verdad y la realidad de lo que ocurre dentro. Las exigencias y el trato hacia los niños que se encuentran dentro son poco dignos, y retomando lo que se menciona en este artículo de qué le sirve a un niño genio saber tanta teoría si no lo comparte y si no lo pone en práctica. Esos niños se privan y saltan varias etapas de su vida, las cuales son determinantes para la experiencia de cada una de las personas. Es admirable la inteligencia de Andrew y las investigaciones que hace, pero a su vez es una lástima que solo sea el producto y la imagen que utilizan sus propios padres para vender y reclutar niños dentro de su centro, sus padres han sabido manejar la información es por eso que se ha vuelto tan exitoso, pero la calidad y el profesionalismo con el que cuentan está lleno de carencias.
      No es posible que suban vídeos de él dando clases y enseñando a los niños cuando no lo hace más que para las cámaras, incluso su contacto con el personal es casi nulo.
      No basta con quedarse con lo que nos venden sino también con ver lo que sucede dentro de; es decir, la realidad.

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  13. Andrea says:

    Hola Ale, me gustó mucho tu artículo. Mi hijo tiene un CI alto y es muy difícil para él convivir con sus congéneres, no se interesan por las mismas cosas, su intelecto le hace ver la vida muy diferente a los niños de sus edad. Le aburre la escuela, desafortunadamente en nuestro país no hay muchas opciones para chicos con un alto CI y las pocas que hay como la escuela de Andrew cobran $400 por una entrevista!! y ellos determinan si puede entrar o no uff.

    El nivel académico de las escuelas tradicionales aún las particulares no dan el ancho para chicos así, en fin que el niño genio y todos los chicos con CI alto la tienen muy difícil, si ni siquiera estamos preparados para los zurdos imagínate para otros que son diferentes.

    Yo sólo puedo decirte que estos chicos sufren mucho, tienen un intelecto de un adulto pero están atrapados en el cuerpo de niños o adolescentes :/

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